lunes, 16 de abril de 2012

Aviadoras chilenas, pioneras de nuestra aviación:

 Graciela Cooper Godoy, Margot Duhalde Sotomayor, Dora Koeppen Maisan, Julia Libretch, Ada Zerbi de Goycolea, Dora Domínguez de Picó Cañas, María Artemisa Léniz, Úrsula Meier, Kristina Sams, Mónica Krassa, Andrea Tessa Vergara, Loreto Correa, María Eliana Christen, Madeleine Dupont, etc. Fuera del precedente histórico que brindó a la historia de la aviación mundial la desaparición en 1937 de la aviadora norteamericana Amelia Earthart (en circunstancias de que se hallaba muy cerca de lograr su objetivo de dar la vuelta alrededor del planeta por una ruta inédita en dicha trágica fecha), existe una verdadera multitud de “hijas chilenas de Ícaro” o “damas aladas de la Patria”, (como también se las llama), cuya vocación de “pilotos” y admirables hazañas es preciso destacar durante esta gloriosa celebración de nuestro Bicentenario como nación libre y soberana.
            Entre todas aquellas “hijas de Eva”, cabe destacar, en primer término, a Graciela Cooper Godoy, la primera chilena que cuando sólo contaba 19 años de edad, obtuvo el 26.07.1930 el primet brevet de piloto aéreo en el otrora Club Aéreo de Chile, precursor del actual Club Aéreo de nuestra capital.
            Luego es preciso mencionar también a nuestra “abuelita” de la aviación chilena, Margot Duhalde Sotomayor, quien tuvo el honor de participar en defensa de los Aliados durante la 2ª Gran Guerra trasladando aviones de combate desde la bases británicas al territorio francés, por lo cual recibió una merecidísima distinción del gobierno inglés, amén de los diversos homenajes con que ha sido galardonada por el heroico cumplimiento de sus peligrosas misiones en vuelo sobre territorio enemigo.
            También Dora (“Mucki”) Koeppen Maisan, la hermosa antofagastina radicada en Temuco, que recibió su piola y brevet de aviadora después de haber rendido su examen frente a una Comisión del Club Aéreo de Chile el 03.02.1940. Y la sanfelipeña Julia Libretch, cuyo  anhelo de pilotar un avión lo satisfizo el 15.07.1945.
            Cabe destacar, además, la hazaña de cruzar la Cordillera de los Andes el 04.07.1948 realizada por las dos inseparables compañeras de vuelo Ada Zerbi de Goycolea y Dora Domínguez de Picó Cañas, que habiendo despegado en el aeroplano biplaza Stison 150 desde el otrora Aeródromo de “Los Cerrillos” desde la capital, aterrizaron sin novedad en “Plumerillo” de Mendoza, en Argentina, para realizar a continuación el mismo vuelo en la dirección inversa.
            Hay también la primera “ingeniero de vuelo”, Kristina Sams, dedicada posteriormente a la aviación comercial. Y, desde luego, Andrea Tessa Vergara, nuestra bella “alondra televisual” y simpática animadora, que, más allá de las pantallas chilenas, le ha correspondido actuar también en San Remo (Italia) y en el principado de Mónaco.
            En la década de los 80, mediante un ambicioso proyecto que abrigaban las mujeres pilotos de nuestro país,  surgió en nuestro Chile la institución conocida con el nombre de “Alas Andinas” que agrupa tanto a las aviadoras nacionales en ejercicio como a las que tuvieron que dejar no sin mucha pena su “hobbie aviático”. “Alas Andinas” se halla vinculada internacionalmente a “Las Ninety Nine”, esto es, a “Las 99, aunque en el hecho, más que quintuplican actualmente, al menos en Chile, esta cifra inicial.  Su primera presidenta fue María Artemesa Léniz y al menos actualmente, es “comandada”  por Mónica Krassa, quien se desempeña a la vez como aviadora y periodista.
            Por último, no podemos dejar de mencionar a nuestras carismáticas “abuelitas voladoras”, la chilena María Eliana Christen, que a pesar de haber traspuesto el límite etario de la sesentena, llevó a cabo. junto con  Madeleine Dupont, dama alemana, radicada en Chile, de la misma generación, la hazaña de realizar durante el año 2004 un vuelo pilotado sólo por ellas, destinado a “unir tres continentes en un avión monomotor”, que resultó ser un Beechcraft, modelo Bonanza F 33 A 1981, dotado de cuatro plazas y una hélice de tres palas .El avioncito fue bautizado con el nombre femenino de Juliette, el cual se demostró por demás capacitado (gracias en buena parte a sus dos “pilotas”) para llevar a buen término un trayecto que alcanzó la respetable distancia de 31.200 km., distribuidos en 18 puntos de América. África y Europa, por lo cual sus estanques debieron ser notoriamente incrementados y acondicionados a fin de resultar capaces de resistir tan superiores exigencias de vuelo en relación con las condiciones de fabricación..
            A despecho de los evidentes riesgos del prolongado viaje, la travesía, tanto a la ida como a la vuelta, resultó exitosa y constituye un verdadero hito glorioso en la historia de nuestra aviación nacional.
            [Datos obtenidos  en Internet, gracias a los servicios del buscador Google y del periódico “Pichilemu” de 20.04.2010, fundado por don Carlos Rojas Pavez el 21.01.1944].

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