martes, 24 de abril de 2012

APOSTASÍA, cuento de Voltaire Catalán

¿Les quedó gustando lo de Ulises y la Faraona? Pues, ¡otro cuento más de Voltaire  Catalán Jiménez!

“Se suicidó lanzándose desde los acantilados de la Costanera. Mariscadores hallaron el cadáver que data de varios días”. Leí la noticia en el diario de la mañana mientras tomaba mi taza de té con lecho acompañada de una tostada con mantequilla. El sol entraba por mi ventana junto al coro de silbos y de trinos.
La información me trajo recuerdos. Yo conocí al occiso. Fuimos amigos desde la infancia y en la barriada lejana estuvimos atajando inviernos, moliendo penas y alegrías. Estudiamos en el mismo colegio y cuando más tarde até mis sueños al viento y zarpé para no regresar, dejamos de vernos y de compartir esas caminatas por la costanera del pueblo, acompañados de nuestras pololas de turno.
Pero el destino quiso que en un recodo del tiempo volviéramos a hallarnos. Celebramos el encuentro en una larga noche de jarana. No obstante los tiempos estaban difíciles. No éramos los mismos. Las miradas poco campo sinceras. Se sospechaba de todos. Vivíamos vigilados. Ellos pensaban por nosotros. Eran los tiempos en que la figura desbordante con sus galas prusianas y aguerridas condecoraciones obtenidas en tiempos de paz, llenaba con sus ademanes cuarteleros y amenazas veladas a los que nos atrevíamos a hablar, escribir y pensar de otra manera. Cuando le insinué a mi amigo, para tantearlo, que todos tenemos el derecho de cuestionar la autoridad, de disentir, y que todos tenemos el derecho de ser diferentes, aplaudió a rabiar.
El hombre se hizo vital para oponernos al despotismo. Todos lo apreciábamos por su inteligencia y entusiasmo. Ayudaba a decidirse a los timoratos, a organizar los cuadros de la insurgencia. Muchos de los que hoy se sientan en el senado o en un ministerio, deben algo a gente como nosotros. El poder no es más que un divertimiento, una opereta financiada por el pueblo.
Mi amigo cayó enfermo. Lo fuimos a ver, era lamentable, ya que siempre lo vimos fuerte y animoso. Quiso enterarse de lo que estábamos realizando, le revelé los planes, quedó feliz de los avances, deplorando no estar en condiciones para colaborar.
Fue de noche cuando nos acorralaron en una reunión clandestina en casa de un compadre en el campo. Tratamos de huir por los cercos y los cerros. Algunos lograron escapar, otros partimos a una procesión de celdas y golpizas. Muy pocos regresaron, otros jamás. Dos años se demoraron en largarme al otro lado de mi tierra. Después de varios más, volví.
Busqué y encontré al amigo de antaño. Nos saludamos, bebimos una botella de vino. Lo invité a la costanera para celebrar el encuentro y recordar; fijamos el día. Estaba contento de verme. Ese atardecer llevé un vino, de la marca que a él le gustaba, nadie andaba por el lugar y el mar estaba como un estanque.. Abajo el oleaje golpeaba los arrecifes siniestros. Lo esperé, conversamos y nos servimos un trago. Era atardecido y algunas estrellas aparecieron como guiñándonos. Cantamos algunas viejas canciones, abrazados por el borde. Nos detuvimos riendo, y mirándolo a la cara le expresé que al partir a mi destierro, supe que su enfermedad fue la excusa para vendernos. Abrió tamaños ojos cuando le di el empujón. Uno solo, y se fue de un viaje al fondo del roquerío.

lunes, 23 de abril de 2012

El físico chileno Carlos Espinoza, padre de los atrapanieblas, opina.

El Litio, la Energía, el Agua y el Medio Ambiente.

( fragmento de entrevista tomada por "El Mercurio de Antofagasta" el 13.07.2011).

-¿Dónde está el horizonte para transformarnos en una región tenológica con nuestros investigadores?
-Estamos en una nueva era en la región, que no pasa sólo por la presencia de más o menos observatorios astronómicos de calidad mundial. El horizonte indiscutido está en la producción de litio en función de la energía solar. Son 20 millones de metros cuadrados de pozas de evaporación solar.

-¿Y cuánta energía representa eso?
-Le digo de inmediato... (se toma su tiempo y calcula con su lápiz) -Es del orden se seis mil megawatts. Fantástico. Eso es mucho más que toda la energía que generan las entradas del centro de Chile. Ese es el recurso que se está aprovechando en el Salar de Atacama y sin gastar petróleo ni contaminar el planeta.

-¿Faltó mayor visión del Gobierno en este tema?
-Esto lo comprendieron muy bien las dos empresas que trabajan en la zona. Y en Santiago aún no se lo imaginan, pese a todo lo que le dijimos en un comienzo.

-¿Hubo un error?
-Hace 20 años un ejecutivo de la Comisión Chilena de Energía tuvo el enorme error de decir que en materia de energía el norte de Chile no aportaba nada. Y ahí debatimos. Él se refería, con una visión cortoplacista, a la energía eléctrica, pero la energía es lo principal, venga de donde sea.

-¿Y la tecnología de la región?
-Corresponde en su mayoría a invenciones extranjeras por las que pagamos un alto precio. Hace falta desarrollar la inventiva regional. Hay muchos temas abiertos para los investigadores jóvenes, y eso cuesta. La gente se encandila mucho con buena tecnología importada, pero hemos abandonado el esfuerzo local, lo que no puede ser.

-O sea, ¿en verdad nos estamos quedando atrás?
-Los chilenos nos jactamos sobre la utilización de modernos software en banda ancha, pero no somos capaces de fabricar un ship de computación que se hace con la arcilla de la pampa que habitamos. Y pagamos los derechos de creación además de los costos de aquello que está sumergido en la factura. Tenemos grandes ingenieros y trabajadores ingeniosos. Como dijo Salvador Reyes: "Sólo los más capaces pueden vivir aquí, en el desierto".

-¿Cuál es su invento preferido?
-Creo que el modelo de atrapanieblas del tipo macrodiamante, proyecto que regalé a la Unesco y logró fama mundial. Luego la cocina y los hornos solares. Mis equipos eólicos y fotovoltaicos, además de algunos instrumentos de medición adecuados al desierto de Atacama como registradores automáticos.

-¿Cómo nació el atrapanieblas?
-Donde hay más niebla siempre hay mayor viento. El problema es serio y por eso en Chungungo, en la Cuarta Región, muchos han sido destruidos por su bidimensionalidad. Mi modelo tridimensional supera este problema. Tiene múltiples aplicaciones., es tipo mecano, confiable, aunque más caro. En 1979 en Morro Moreno cayó granizo y no pasó nada, situación que me dio la razón a nivel mundial.

-¿Sus descubrimientos tienen un componente de naturaleza y medio ambiente?
-Mis descubrimientos han nacido a raíz del hecho de que la humanidad se está dando un veranito de San Juan de tres a cuatro siglos con los combustibles fósiles, como el petróleo, el carbón y el gas, reservas que se van a terminar sin pensar en las consecuencias que ya estamos pagando a nivel medioambiental, como es, por ejemplo, el cambio climático. Debemos buscar un equilibrio con la naturaleza haciendo ciencia sustentable, con recursos energéticos que tengan este componente. Santiago está envenenado, nuestras costas tienen problemas, la región nortina tiene contaminación y de eso ya no se escapa nadie.




sábado, 21 de abril de 2012

ULISES Y LA FARAONA.

De VOLTAIRE CATALÁN JIMÉNEZ.
(un cuento breve y magistral)
(Gentileza de René Acuña  Editor de Revista Alternativa, Nº 22, y p.22).

         Todas las tardes, a la misma hora, salían a pasear por la plaza del pueblo.
         Vivían en las afueras, en enorme morada. Ella se sabía hermosa, bella hasta provocar rabia. Esbelta, joven, de boca encendida y verdes pupilas. De turgentes pechos, apenas disimulados por el pulóver que ya reventaba y cuyas torneadas piernas le daban un caminar ondulante, como serpiente en acecho, causando la admiración y excitando dormidos deseos hasta de los moribundos del miserable hospital.
         Ella paseaba con Ulises, su compañero. Cruzando como una soberana bíblica, etérea cual faraona, por delante de todos. Pasaban por el boliche del bigotudo usurero de la esquina. Por el local del carnicero gordo, satisfecho, con el delantal salpicado de sangre seca y la lascivia corriéndole por la pera hasta bañarle el pecho. Más allá, por la iglesia del cura flacuchento y nervioso, que atisbaba oculto tras los visillos de la sacristía. Pasaban ante la casona del juez de mirar dormilón., flojo, lento, colmado de regalos y coimas. Transitaban orillando la reja de las vecinas, desamarrando el látigo de sus lenguas. Delante del cantor de aldea que cada vez arrancaba inspirados sones a las cuerdas de su guitarra y la de un poeta loco, que solitario en la buhardilla, escribía versos y sonetos para ella, bajando lunas, desbordando riachuelos de flores y pensando en suicidarse.
         -¿Cuándo caminará sola por la calle? ¿Cuándo será el día que Ulises quede solo en casa, se enferme o mejor que se muera y podamos entonces, pronunciar a lo menos, un requiebro al oído de esa diosa que revoluciona el pueblucho hasta el otro lado de sus cerros?- se preguntaban en la cantina, en la botica, en sus madrigueras de adobe, dando rabiosos portazos que estremecían al vecindario. Envidiaban y odiaban a Ulises, tanto como la adoraban a ella.
         Ulises, orgulloso, imponente, de amplio tórax y mirada de águila, caminaba muy junto a la Venus, observando con desdén y disimulada indiferencia su alrededor..
         Sentada en el banco de la plazoleta, bajo un castaño y frente a la fuente de piedra con querubines desnudos, ella daba vuelo a las caricias, a las que Ulises respondía con ternura, con un amor desbordante.
         Era el espectáculo de todas las tardes, sin embargo el pueblo, con masoquismo irracional, esperaba ansioso esa hora bendita para poder contemplar a la bella y desearla aunque fuera con la imaginación, pero la enorme presencia de Ulises, que sólo con desenvainar la espada de sus ojos, enfriaba los suspiros y ponía en fuga cualquier antojo. Cuando la fragua del sol agonizaba por el revés de los volcanes con sus bocas de piedra, los dos muy juntos regresaban a casa. Ella se levantaba del escaño de piedra con aires de reina, destacando el óvalo perfecto de su rostro, la cintura breve y la falda cortita, e íbase, dejando nuevamente tras de si un telar de quimeras.
         -Vamos sin apuro, Ulises, mañana será otro día –murmura musicalmente la joven, dando un tirón a la cadena del rottwailer, que responde con un estruendoso y alegre ladrido.

miércoles, 18 de abril de 2012

Claudio Matta Morales, un real maestro de la Ecología. Félix Pettorino.

La Ecología, llamada entre nosotros “Ambientalismo”, es una importante disciplina científico-técnica, cuyo espectacular desarrollo data solo de unos cuantos decenios y ha sido estudiada y desarrollada por centenares de hombres de ciencia, ingenieros y técnicos de todo el mundo.
         Se trata no solo de un saber, sino de un urgente “hacer” para salvar a nuestro planeta viviente, único conocido hasta ahora en nuestro Universo, que está sufriendo cada día y a cada momento el despiadado impacto de la contaminación, a causa, entre otros factores, de las emanaciones incontroladas de CO2, que están matando poco a poco la vida de innumerables seres y especies completas, que moran en y bajo su superficie, incluidos naturalmente nosotros, los humanos.
         En Chile, como en otras partes del globo, se están llevando a cabo una multitud de estudios, proyectos y obras cuya materialización es más que necesaria, urgente, para poner coto a la aniquilación de la vida en la Tierra, que ya es, a ojos vistas, una triste, cruel y mortal realidad: contaminación por gases, derrames de petróleo y sustancias químicas se han convertido en el pan de cada día, provocando catástrofes de alto costo en vidas y bienes materiales. Se habla, sin acción planetaria consecuente alguna, del efecto invernadero, del calentamiento global, de las inundaciones, del deshielo gigantesco del polo ártico y antártico, de los huracanes, de las lluvias torrenciales y terremotos cada vez más devastadores, etc., y que se sepa, ninguna entidad mundial ni gobierno mueve siquiera un dedo para sacrificar su presupuesto y capitales en beneficio de la supervivencia de nuestro gran hogar ancestral, que es nuestro planeta.
         Pues bien, por lo menos está el trabajo de la universidades y centros de estudio y de algunos idealistas e investigadores que de alguna manera están haciendo algo, no todavía suficiente, por supuesto, pero algo es algo…
         En este blog he resuelto referirme someramente a la útil labor de nuestro alto centro de estudios porteño, la Universidad Federico Santa María, que está preocupada hace ya bastante tiempo del tema que nos aflige cada día con mayor inquietud y dolor para nuestra gente.
         Y desearía remitirme con la modestia y el afecto que es del caso manifestar, a un ingeniero docente de aquella institución que, además, es mi sobrino. Me refiero al profesor Sr. Claudio Matta Morales, que además de sus actividades profesionales y de sus clases, ya ha escrito dos obras relativas al tema ambientalista.
         Claudio cursó la enseñanza básica y media en el Colegio Inglés de La Serena. Posteriormente, en la década de los 80, con el traslado de sus padres a la Quinta Región, ingresó a la Escuela de Ingeniería Civil Bioquímica de la Universidad Católica de Valparaíso, hoy Pontificia. Más tarde, ya como profesional, se incorporó al departamento de industrias de la Universidad Técnica Federico Santa María.
         En 1989 comenzó su labor en la formulación y preparación de proyectos productivos en la empresa Corpora S.A., División Tres Montes de Valparaíso y luego, durante cuatro años, llegó a ser miembro durante cuatro años del directorio del Comité Nacional de Defensa de la Flora y la Fauna de la 5ª Región (CODEFF), donde tuvo la oportunidad de realizar sus primeros proyectos y estudios ambientales en diversas empresas e instituciones, como Pisco Capel, Minera Pelambres, Instituto Nacional de Capacitación (INACAP), hoy Universidad Tecnológica, Instituto (hoy Centro) de Capacitación Técnica (INTEC), Universidad de Aconcagua (UAC), Departamento Universitario Obrero Campesino de la Universidad Católica (DUOC-UC), Comisión Nacional del Medio Ambiente (COREMA), Algamar, S.A., BASF [acrónimo de la denominación alemana de Badische Anilin und Soda Fabrik, en español: Fábrica en el sector industrial de Baden, (Zürich) de bicarbonato de sodio y anilina. Ha trabajado, además, en algunos municipios de la 5ª Región en diversas actividades, vinculadas principalmente a temas ambientales. Por último desempeña hace algo más de una década una labor docente vinculada a la ecología en la UTFSM de Valparaíso.
         Según sus propias palabras expresadas en la contratapa de su segundo libro titulado “Gestión ambiental. Tratamiento de residuos y energía”, tal obra, que es una guía académica, “pretende contribuir a la generación de una cultura en aras al desarrollo sustentable del país mediante la educación ambiental en materia conceptual y didáctica sobre aspectos relevantes que actualmente son determinantes para que Chile progrese en forma armónica con sus recursos naturales…
          De ahí que el principal objeto de la edición sea el de “fortalecer las capacidades de los alumnos de carreras técnicas y de ingeniería en el ámbito de la gestión ambiental, contaminación, recursos naturales, manejo de residuos sólidos, líquidos, gases, energía, principalmente las renovables”, que constituyen “un imperativo de sustentabilidad económica y ambiental para el país”.

Alimentación saludable. De la nutricionista chilena Inés Morales Hernández

La obesidad reinante provocada por la alimentación inadecuada (comúnmente“chatarra”), la sedentarización y falta de ejercicio de nuestra gente.

Inés Morales Hernández, conocida nutricionista radicada en la ciudad chilena de Los Andes, ha editado desde hace algunos años el utilísimo libro ilustrado en colores titulado “Alimentación Saludable”, cuya tercera edición corregida y actualizada se halla en preparación, ya que restan solo unas pocas decenas de ejemplares para que se agote la segunda. Fuera de los numerosos consejos para una sana y feliz longevidad, la obra contiene una multitud de recetas de cocina bastante económicas y fáciles de preparar para una alimentación sabrosa y muy beneficiosa para la salud de todos aquellos lectores que deseen disfrutar de ellas.
En esta somera exposición adelantaré sólo unos cuantos datos incluidos en su obra magistral a fin de que los lectores de nuestro blog se impongan de la calidad científica y utilidad de su labor por la salud de nuestros pueblos de América.

Presentación del problema nutricional.

La alta prevalencia de la obesidad pone en grave riesgo la salud de nuestros pueblos..
Los adultos obesos tienen tasas más altas de enfermedad cardiovascular (ECV) y de mortalidad por todas las causas. Hasta un 66% de la diabetes mellitus tipo 2, 52% de las colelitiasis (cálculos en la vesícula biliar), 29% de la hipertensión arterial, 22% de las enfermedades cardiovasculares y un alto porcentaje de cánceres pueden ser atribuidos a la obesidad.
En nuestro país constituye un problema de salud pública que afecta principalmente a niños y adultos, en especial de niveles socioeconómicos bajos y constituye un importante factor de riesgo cardiovascular que se inicia tempranamente y se agudiza en la adolescencia y en la edad adulta.
En Chile las cifras de adultos que presentan sobrepeso y obesidad alcanza entre un 15% y un 27,3% en hombres y mujeres respectivamente (estudios efectuados en Región Metropolitana). Estas cifras han ido aumentando considerablemente hasta 28% y 40% en fechas más recientes.
En atención a esta “epidemia del nuevo siglo”, denominación que ha dado la OMS a la obesidad, nuestro país inició una campaña nacional de promoción de la salud dirigida a fomentar hábitos de vida saludable, con énfasis en una alimentación sana y una adecuada actividad física, que son sin duda las principales estrategias para combatir la obesidad.
Cierto es que el perfil epidemiológico en nuestro país ha cambiado sustancialmente dado que las enfermedades crónicas transmisibles como la tuberculosis, difteria y otras han sido controladas y disminuidas significativamente, al igual que la desnutrición infantil y juvenil. Pero no es menos verdadero que una alimentación inadecuada abundante en grasas saturadas y azúcares, que suelen acompañar a una vida mayoritariamente sedentaria, ha traído como consecuencias indeseables, una serie de males crónicos no transmisibles, como la obesidad, el sobrepeso, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, todos ellos de graves consecuencias, no solo para la salud de nuestra población, sino también para la felicidad y el buen futuro de nuestras familias.
            Esto hace que cada día sea más necesario en nuestro quehacer nutricional, que se implementen programas de prevención, promoción y recuperación para tratar este flagelo que constituye una de las primeras causas de invalidez y de muerte prematura en nuestro país.
            Los programas tradicionales de educación alimentaria y la consulta tradicional deben ser apoyadas por políticas cada vez más asertivas y comprometedoras en el nivel personal y social (comunidad). Es preciso, además, respaldar este esfuerzo con una legislación adecuada que prohíba, regule y advierta con claridad respecto de los aditivos y preservantes que suelen incluirse en ciertos alimentos, información que deberá ser promovida por medio de un correcto y legible etiquetado nutricional que oriente al consumidor a fin de que pueda realizar una mejor selección de sus alimentos.
            En este mismo contexto mi experiencia profesional me ha llevado a concluir que la “mejor manera” de llegar a cambios de conducta “perdurables” en el tiempo a aquellas personas o “pacientes” con problemas nutricionales es trabajando “activamente” con ellos.


Mi experiencia como nutricionista.

La participación activa de las personas en actividades vinculadas a la alimentación saludable, según lo he podido comprobar empíricamente, logra siempre motivar con eficacia un drástico cambio de comportamiento respecto de hábitos erróneos adquiridos y de técnicas deficientes en la manipulación y preparación de los alimentos.
La mejor técnica didáctica es, sin duda, el lograr que cada persona aprenda “haciendo”, esto es, se pruebe a sí misma manipulando y preparando los alimentos que ella misma y su grupo humano van a consumir. Así es como se pueden obtener resultados prácticos útiles y beneficiosos que redundan en cambios de conducta tan deseables como necesarios.
La mayor parte de los pacientes que yo atiendo me han confesado que los malos hábitos que revelan tener en la manipulación, preparación y consumo de los alimentos fueron aprendidos desde su niñez o, a más tardar, en su adolescencia, costumbres negativas que nadie les corrigió o que les fueron erróneamente inculcadas por alguna persona mayor que los tenía a su cuidado, principalmente su madre, abuela o una tía.
He aquí algunas de las prácticas equivocadas más comunes que se han podido detectar:
–Freír en aceite todas la preparaciones o guisos, como cazuelas o carbonadas. O también los ingredientes de las legumbres secas: porotos, garbanzos, lentejas, además de charquicán, tallarines con salsa u otros.
 –Utilizar grasa en pella o manteca en abundante cantidad para el pan amasado.
–Freír los ingredientes de los guisos de porotos, lentejas garbanzos u otros con manteca o grasa más ají de color.
 –Utilizar mayonesa o ketchup como ingrediente de sandwichs y ensaladas.
–Agregar bastante crema Nestlé, margarinas, mantequillas u otras pastas similares a las salsas. Añadir ingredientes que pretendan añadirle un sabor “especial” a las carnes (goulach, presas rebosadas, bifes, etc.) a cualquier otra especie de comida o sopa.
–Preparar tortillas, queques o tortas con bastantes huevos enteros, aceite u otros ingredientes semejantes que suelen acumularse en forma de grasa nociva en las arterias.
 –Agregar gran cantidad de azúcar u otro alimento rico en sacarosa a flanes, jugos naturales o artificiales, bebidas de fantasía, jaleas y yogourts. Huelga advertir que esta práctica resulta más dañina aún si dichos alimentos o bebidas contienen colorantes y aditivos.
–Seleccionar para el consumo alimentos ricos en hidratos de carbono (harina blanca, productos de pastelería, masas, pastas o repostería, golosinas, dulces, chocolates, helados, etc.)
–Seleccionar para el consumo alimentos ricos en todo tipo de grasas, especialmente saturadas: cecinas, embutidos, carnes rojas, comida rápida o chatarra (hamburguesas, completos, papas fritas, soufflés u otros semejantes).
–Por último, cabe añadir a lo dicho precedentemente un hecho muy fácil de observar en nuestros hábitos de última data: la escasa o casi nula actividad física en la población.
Gracias la “modernización” lograda por la cada vez más sofisticada tecnología en uso, la mayor parte de nuestras dueñas de casa tiene artefactos electrodomésticos: lavadoras, centrífugas o secadoras de ropa, aspiradora, enceradora, licuadora, lavaplatos electrónico, horno microondas, procesadores de alimentos, etc..... y, como si fuera poco, un buen número de ellas presentan una verdadera “adicción” a la televisión. Pasan largas horas oyendo y viendo programas de música, de teleseries, de entretenimiento o de Reality Show.
A través del tiempo y según lo que he podido observar, la difusión por estos medios no han resultado capaces de introducir en gran escala las actividades corporales, como por ejemplo son los programas de actividad física, con calentamiento preparatorio para la iniciación de los ejercicios que incluyen básicamente la elongación muscular, la gimnasia aeróbica, marcha y caminata entre otros, la tonificación muscular de las diversas partes del cuerpo, como cuello, cintura, piernas, brazos, espalda, columna, abdomen, glúteos, etc., todo lo cual, sumado a un cambio de conducta “real” que lleve a la práctica una alimentación saludable, podrá lograr un estado nutricional constantemente satisfactorio y un estilo de vida más saludable y feliz.

martes, 17 de abril de 2012

Marcela Paz, autora de las aventuras de Papelucho. Félix Pettorino y Rafael Luttges


Ester Huneeus de Claro (Marcela Paz) [Santiago 1902 – Santiago, 11.06.1985). Hija de una familia acomodada de la capital, muy prolífica (8 hijos). En su condición de mujer de aquella época, como era costumbre, no concurrió a ninguna escuela ni liceo, sino que fue formada domésticamente, con una educación básicamente hogareña, en que, además de las labores de casa y de cierto baño superficial de cultura europea, estaba obligada a iniciarse en un arte hogareño, incluido privilegiadamente el piano. Ya adolescente y a guisa de complemento, realizó algunas incursiones esporádicas en la Escuela de Bellas Artes, pero su acendrado afán por la lectura y su vocación creativa en lo literario, no la abandonó nunca.
            Mantuvo siempre una gran identificación personal con la niñez, nunca dejó de sentirse “como una niña de verdad”, siguiendo un consejo de Jesús. Testimonio de ello es su primera colección de cuentos, titulada “Soy colorina”, publicada en 1934, donde junto con el dominio estético de la pluma, surge el profundo dominio sicológico que posee respecto de ese  mundo de fantasía que caracteriza a la infancia.
Pero fue en 1947 cuando apareció el primer exponente de la obra que la llevaría a la inmortalidad en la mente y el corazón de los niños chilenos. Papelucho, obra fundada en el imaginario diario íntimo de un muchachito de 9 años, que hechiza por igual a chicos y a grandes a través de la espontánea fantasía y del inocente gracejo, libre de prejuicios de los niños de esa edad. El éxito logrado con esta primera publicación estimuló a la escritora a escribir la continuación, con Papelucho casi huérfano (1951), Papelucho historiador (1955), Papelucho detective (1957), Papelucho en la clínica (1958), Papelucho perdido (1960), Papelucho y mi hermana Ji (1964), Papelucho Misionero (1966), Papelucho y el marciano (1968), Papelucho y mi hermano hippie (1971), Papelucho en vacaciones (1971), Papelucho ¿soy dixleso? (1974). Demás está decir, que el éxito de estas obritas infantiles fue tan grande que, aparte de que hasta hoy se leen en escuelas y colegios, han sido traducidas a varios idiomas, empezando por el inglés.
Según la propia autora, escribió las aventuras de Papelucho porque estaba convencida de que a los niños hay que educarlos entreteniéndolos y divirtiéndolos, teniendo presente lo mucho que había sufrido de niña leyendo historias tan tristes como David Copperfield u Oliver Twist de Charles Dickens.
Por todo aquello, Marcela Paz se hizo más que acreedora a ganar para sí el Premio Nacional de Literatura que por unanimidad se le concedió en 1982.

A MARCELA PAZ

Sonetillo de Rafael Luttges, el Viejo Trovador Porteño

De familia acomodada
pero educada en su hogar,
la hacen pronto incursionar
y en las letras destacada.

Escribió para los niños
Colorina y Papelucho,
ese chico algo flacucho
y que hasta hoy nos hace guiños,

Fue esta novela aliñada
en una mente de ensueños
la que la hace bien horneada

y la alaban con empeño
la crítica deslumbrada
y los niños con sus sueños.

Manuel Plaza, el primer maratonista olímpico de Chile. Félix Pettorino.

Manuel Jesús Plaza Reyes [Lampa (Santiago), 17.03.1900 – Santiago, 08.12.1964].  Manuel era hijo de una modesta familia del centro de Chile, uno de los 11 hermanos que tuvieron sus padres. Su madre era dueña de casa y su padre, empleado de una compañía inglesa de teléfonos. De contextura atlética, más bien delgado, se destacaba por su inusual estatura, que según aseguran quienes lo conocieron, superaba con creces el metro ochenta.
A la edad de 15 años, participó con varios amigos en una vuelta de unos 1600 metros al Parque Cousiño (hoy O’Higgins) que recorrió con su máxima capacidad y le costó en aquel entonces una grave enfermedad, que lo tendría dos años con serios problemas como para seguir compitiendo. Pero cuando el muchacho logró recuperarse, empezó a entrenarse con tesón por consejos de los mayores, hasta convertirse en todo un atleta en potencia. Cuentan que después de vender los diarios con los que recolectaba dinero para ayudar a sus padres, partía rumbo al Parque, donde tuvo la suerte de  conocer a  Eithel Stewart, que fue su primer entrenador.
A los 17 años, fue retado por primera vez a correr. Como era la mañana de un domingo,  no había alcanzado a vender todos los diarios, de modo que contaba con una gran energía acumulada para vencer la prueba, por lo que, aún  corriendo con el resto de los diarios bajo el brazo, logró ganar la carrera, despertando la admiración de todos.
Entre los muchos comentarios sobre su persona, se sostiene que habiendo sido “canillita” en San Bernardo, sin quererlo se hallaba entrenado para competir como atleta  en carreras de resistencia. Así fue como gracias a su capacidad física, pudo llegar hasta el Estadio de Coulombes en París (1924), a competir en una maratón, donde logró un honroso 6º lugar.
Pero fue el 5 de agosto de 1928 cuando el ya experimentado maratonista chileno provocó la mayor eclosión de entusiasmo deportivo que hubiera tenido lugar en nuestro país hasta esa fecha, al conseguir el segundo lugar en la Maratón Olímpica de Amsterdam.
Y se dice que Plaza había partido rezagado según su costumbre. A los diez kilómetros de carrera –según contó después él mismo- comenzó a sufrir un fuerte dolor en una rodilla, que incluso le hizo pensar en retirarse. Perdió muchos lugares en los kilómetros siguientes. Corrían 79 competidores de 24 países. Pero grupos de chilenos dispersos en diferentes puntos del trayecto lo animaban gritando y coreando su nombre y muchos ¡Viva Chile! se escuchaban también por todas partes.
A partir de los veinte kilómetros el dolor de la rodilla disminuyó y Plaza recuperó su ritmo de carrera. Comenzó a adelantar corredores, un total de 41 en ese tramo.
Cuenta además la leyenda que Manuel Plaza, por falta de conocimiento del lugar y por su ignorancia total del idioma francés,  se extravió en la ruta hacia el Estadio, lo que permitió que el argelino El Ouafi lo sobrepasara, aunque tampoco faltan los que creen que desde un comienzo Plaza quedó rezagado por una fuerte molestia en la rodilla, lo cual, una vez superado, permitió que fuera escalando posiciones hasta alcanzar el segundo lugar, sin que en ningún momento de la carrera alcanzara a quien lideraba la contienda. Finalmente, Plaza ganó la medalla de plata al cruzar la meta a las 2 horas 33 minutos y 23 segundos luego de haber recorrido 42,195 kilómetros.
El segundo lugar para Chile, en una prueba tan extenuante como la maratón, fue celebrado como un verdadero triunfo para nuestro país. A su llegada a la Estación Mapocho, una multitud acudió a recibirlo. El 18 de septiembre de 1928 fue recibido con honores, sin contar el estimulante abrazo del propio presidente, a la sazón, don Carlos Ibáñez del Campo.